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Gandhi en perspectiva

"Vendrán generaciones, puede ser, que difícilmente crean que un hombre como este caminó alguna vez en carne y sangre sobre la tierra."
-Albert Einstein

Los historiadores suelen cristalizar la cáscara de los grandes hombres en torno de alguna de sus obras cruciales, y dejan traspapelada la pulpa de su existencia integral como si apenas importara: Mohandas K. Gandhi no se salvó de semejante escamoteo.

Se lo reconoce como político y estratega partidario de la no violencia para conquistar la independencia de la India dominada por el Imperio Británico durante la primera parte del siglo XX. Pero su influjo intemporal y magnífico como sembrador espiritual, activista visionario y paladín ético no ha merecido una apreciación análoga.

Tanto sus compatriotas en una India actual nuclearizada y propensa a la guerra total con Pakistán, como quienes tienen debilidad por las rutinas imperiales, prefieren inmovilizarlo en el bronce y pasan por alto su dimensión de arquetipo revolucionario inclasificable. Como era un individuo religioso ajeno a los mitos del capitalismo y del comunismo, se lo confinó en un mausoleo, como efigie, a fin de atenuar su incómoda y desafiante estatura humana. La fortaleza de la verdad (satyagraha) guió los rumbos de Gandhi tanto durante sus primeras luchas en Africa del Sur como en toda la epopeya emancipadora de la India, a la par de la no violencia (ahimsa). Su macroproyecto era la autonomía socio-político-económico-cultural (swaraj, o libertad). Pero fue todavía más lejos y bautizó su enorme desafío justiciero, su movimiento de multitudes, como sarvodaya. Un sinónimo de "bienestar para todos". Este otro término por él inventado unía dos palabras sánscritas: sarva (que significa "todo") y udaya (que quiere decir "elevamiento", bienestar o prosperidad). Decía: "Se trata de valores humanos, de un desarrollo individual siempre consistente con su uso para el desarrollo de la sociedad; la promoción del altruismo en el grado más elevado; la integración del individuo con la sociedad; el elevamiento de la sociedad humana entera hacia el plano más alto de la existencia donde el amor y el trato limpio jueguen papeles cruciales: tales son las características predominantes de sarvodaya". Muchos de los que suelen denominarse hoy "no violentos" en las tribunas proselitistas, ni siquiera conocen los desafíos profundos de ese ideal.

Un estadounidense, David Henry Thoreau, y un ruso, León Tolstoi, fueron importantes inspiradores de la monumental tarea emprendida por Gandhi en su amor, su de voción y su entrega a la causa de la justicia suprema.

REFLEXIONES SOBRE LA VERDAD

Rabindranath Tagore expresó: "Comparado con esta alma iluminada, no soy nada... Cuando llegue el momento, Gandhi será conocido pues el mundo lo necesita con su mensaje de amor, libertad y hermandad. El alma de Oriente ha encontrado un símbolo valioso en Gandhi, pues elocuentemente está demostrando que el hombre es esencialmente un ser espiritual, que florece mejor en el ámbito de lo moral y espiritual, y que decididamente sucumbe en cuerpo y alma en una atmósfera de odio y pólvora humeante".

Gandhi nació el 2 de octubre de 1869. Viajó a Inglaterra para estudiar Derecho y una vez recibido de abogado dedicó una buena cantidad de años a defender los derechos de la "gente de color" en la Sudáfrica racista, donde pasó mucho tiempo encarcelado. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial en 1918, regresó a la India y durante las tres décadas siguientes se dedicó sacrificadamente a la lucha por la independencia nacional. Un fanático lo asesinó el 30 de enero de 1948. No faltan biografías sobre su titánica labor. Pero en general parecería que se trata de una obra terminada. No es para nada así. Por lo menos cinco prominentes luchadores contemporáneos -entre muchos más- por la justicia racial y social alzaron sus mismas banderas en otras circunstancias y/o en otras latitudes.

En la India, Vinoba Bhave (1885-1982). En Estados Unidos, el reverendo Martin Luther King (1929-1968) y el sindicalista "chicano" (mexicano-estadounidense) César Chávez (1927-1993). En Sicilia, el sociólogo y educador Danilo Dolci (1924-1997). Y desde Italia y Francia, Giuseppe Giovanni Lanza del Vasto (1901-1981), fundador de la Comunidad del Arca, rebautizado por Gandhi como Shantidas (servidor de la paz) y hasta iniciador de una filial de su movimiento en la Argentina.

Gandhi fue un activista iluminado e iluminador que dinamizó como un imán gigantesco al pueblo hindú. Conocía hasta la médula los vicios y las virtudes de sus hermanos y hermanas, y movilizó a millones para librarlos del yugo extranjero.

Los cuatro principios básicos de la resistencia no violenta son: respeto, entendimiento, aceptación y apreciación. La relevancia de sus enseñanzas para el siglo XXI es innegable porque plantea el abandono de la codicia materialista, del egoísmo y de todos los atributos negativos que deforman al hombre moderno, a favor de atributos positivos como el amor, la compasión, la comprensión y el respeto. Más todavía: la renuncia al homicidio.

De las innumerables instituciones que en el mundo entero llevan el nombre de Gandhi o el de alguna de sus visiones, desde Bangalore, India, el Sarvodaya International Trust (STI) se concentra en la promoción incesante del ideal de verdad, no violencia, paz, fraternidad universal y servicio humanitario. Entre sus prominentes consejeros aparecen monseñor Desmond Tutu y el Dalai Lama, que al ser convidado para ello respondió: "Normalmente, debido al creciente número de requerimientos así, sumados a mis otros compromisos, declino las invitaciones a formar parte de organizaciones, entidades y fundaciones, etc. Sin embargo, me hace feliz aceptar su convite, pues el STI corporiza los objetivos de promover los principios gandhianos de la verdad, la no violencia, etc."

Otros consejeros notables son el profesor Adolfo de Objeta (de Amigos del Arca, Argentina), Vladimir Tolstoi (bisnieto del gran escritor ruso y actual director de su museo en Yasnaya Polyana), Javier Pérez de Cuéllar (ex secretario general de Naciones Unidas), y Miguel de la Madrid Hurtado (ex presidente de México).

El emblema que identifica al STI representa a las ocho mayores religiones de la India y del mundo (hinduismo, budismo, jainismo, sikhismo, judaísmo, zoroastrismo, cristianismo e islamismo). El centro del octágono lleva el Dharma Chakra que destaca la esencia moral común a todas las religiones. Encima, en sánscrito, se lee: Satyameva Ja yate, que significa "Ia verdad siempre triunfa". Las palomas representan a la paz y los lotos a la no violencia. Los haces de trigo y arroz a cada lado indican el norte y el sur de la india y los países del norte y el sur del mundo. Así, el emblema resalta la orientación gandhiana del STI y su carácter internacional.

Una de las frases favoritas de Gandhi era: "El ojo por ojo termina haciendo que el mundo entero se quede ciego".

-Miguel Grinberg






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