Cualquier cosa que se produzca en el
Universo entero es producto de dos
cosas; siempre es necesario tener
dos cosas primero, para después
producir una tercera. Esto, es la
Trinidad.
Este concepto no es nuevo ni mucho
menos, ya desde muchos años antes,
podemos encontrar este concepto en
Egipto, India, Caldea o Babilonia.
La Trinidad la podemos observar en
cada cosa creada en este mundo:
Padre, Madere e Hijo.
Esto mismo, se hace necesario para
poder hacer cualquier pensamiento
o deseo en nuestra mente. Emmet
Fox nos dice: "Para levantar el
pensamiento, las dos polaridades
son la claridad del pensamiento y
el calor de la emoción; es decir,
el conocimiento y el sentimiento".
Entendamos bien lo que se nos
quiere decir: para lograr tener la
claridad del pensamiento, debemos
hacernos una imagen lo más exacta
posible de lo que queremos. Por
ejemplo, si nuestra intención es
mejorar nuestro trabajo, debemos
tener en mente el trabajo que
deseamos, así como el lugar donde
iremos a laborar y hasta el sueldo
que deseamos ganar. Todo esto lo
debemos hacer para que se quede
bien grabado en nuestra mente, y
cuando lo recordemos, venga a
nosotros esa imagen exacta de lo
que realmente deseamos. No dudes
en hacer un plano general de todo
lo que quieres; piensa que mientras
más detallado y claro esté lo que
deseamos para nosotros, será mejor,
más clara y más fácil de desarrollar
la oportunidad de cambio que
necesitamos.
Muchos jóvenes, al entrar en la
etapa de sus vidas donde deciden la
carrera o profesión que desean
estudiar, se encuentran ante la
encrucijada de no saber lo que
realmente quieren hacer con sus
vidas. En muchas Universidades,
nos encontramos con cifras alarmantes
de abandono en los estudios, y la
mayoría de ellos, se debe a que los
estudiantes se dieron cuenta de que
la carrera que eligieron no era lo
que ellos esperaban. Esto, no es
más que una clara muestra de que
muchos no sabemos, o más bien, no
tenemos claridad de pensamiento
sobre lo que deseamos hacer con
nuestras vidas.
Y contrariamente a lo anterior,
nos encontramos que la mayoría de
las personas que ejercen una
carrera con éxito, es debido, en
gran parte, a que ya desde muchachos
tenían en su mente una clara imagen
de cómo serían sus vidas como
profesionistas. Claro, no debemos
dejar de lado que sus habilidades
para ciertos oficios, los pueden
llevar a un lugar importante entre
sus colegas.
Una vez que sabemos que la claridad
de pensamiento sobre lo que deseamos
es importante, debemos enfocarnos
en la segunda parte de la Trinidad:
el sentimiento.
Cuando una persona expresa un
sentimiento, muchas veces lo hace
sólo de "dientes para afuera", es
decir, no lo siente. ¿Cuántas veces
no hemos visto a señoras de cualquier
sociedad caritativa que sólo cuando
hay alguien que las vea dan un poco
de pan y agua a un niño hambriento?
Muchos pueden dar una palmada en
sus espaldas y decirle lo buenas
que son; pero cuando nadie las ve,
no hacen nada por ayudar a un
pequeño en desgracia.
Así pues, cuando digas "YO SOY uno
con DIOS", no sólo debes expresarlo,
sino que debes sentirlo con todas
tus fuerzas y con todo el amor que
ello darrama, pues esta es la única
manera en que verdaderamente
funcionará cualquier expresión de
Unidad con lo Superior. Muchos
estudiantes de metafísica, se ven
estancados en su aprendizaje debido
a que, aun convencidos de lo que
se necesita para mejorar sus vidas,
dicen fases que en realidad no
sienten. Tú debes expresar y sentir
cada cosa que salga de tu boca o de
tu mente, ese es el único camino
verdadero hacia lo Supremo y la
Perfección.
El más claro ejemplo que se nos
pone en las enseñanzas, es del del
hombre que ha perdido su trabajo.
Este hombre dirá cada mañana: "Dios
es mi fuente de provisión: Él me
ayudará a conseguir lo que deseo".
Esto está muy bien, pero no siente
lo que dice ni hace nada por
remediar él mismo su problema.
Puede poner como excusa que lo
rechazan de cualquier lugar donde
solicitan empleados debido a que
lo marginan o no lo entienden,
pero la verdad de todo esto, es que
no siente lo que dice y empieza a
formar en su mente una clara imagen
de rechazo. Como podrás ver, el
tener una clara imagen de algo
funciona, sin embargo, si no tienes
fe alguna en lo que dices y no lo
sientes en verdad, las cosas se
pueden revertir.
Una vez que se ha comprendido esto,
se puede seguir adelante. Hay
personas que lo entienden más
rápido que otras, y en ello se basa
su éxito. Si tú no lo haces tan
rápido como los demás, no debes
preocuparte ni sentirte frustrado,
pues este sentimiento, hará que
regreses a tu estado primario que
deseas cambiar. Debes pensar siempre
en algo positivo y no dejarte vencer
por sentimientos o pensamientos que
retrasen tu mejoría.
Después de que tengas la imagen
clara de lo que quieres y el
sentimiento correcto hacia el cambio,
deben visualizarlo con alegría,
entusiasmo e interés. Si tu intención
es ser una persona saludable, bella,
alegre, próspera y con una comprensión
elevada de Dios, debes entusiasmarte
e interesarte verdaderamente con ello.
Si en tu mente está perfectamente
claro lo que deseas; si tienes el
sentimiento puro, limpio y honesto
de lo que quieres; y sobre todo, si
te entusiasma y te interesa hacer lo
que deseas, seguramente lograrás
llegar a la meta que te has puesto,
sin importar que tan alta se encuentre.
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