Para poder echar a andar nuestra mente, lo
primero que debemos hacer es conocerla bien.
A grandes rasgos, te hemos explicado como
funcionar de manera correcta, pero sólo tú
sabes en verdad qué tanta capacidad y cómo
funciona tu mente.
Si alguien te intenta decir qué tipo de
mente tienes, solamente te estará engañando,
pues la mente es tan personal y única en
cada uno de nosotros, que nadie jamás podrá
decirte nada a este respecto.
Imagina que tus amigos, a los que conoces,
con los que convives y con los qu te llevas
bien, ellos siempre dirán que tu mente es
buena y que funciona de maravilla. Pero las
personas qu no conoces o los que te tienen
cierta animadversión, dirán que tu mente
está mal y que funciona equivocadamente. ¿A
quién le debes hacer caso? A ninguno. Pues
son puntos de vista encontrados y ejercen
en ellos circunstancias que nada tienen
que ver.
Para lograr comprender la clase de mente
que tienes, debes hacer un examen a
conciencia y sincero de lo que en ella
hay. Sólo así podrás entender por qué se
manifiesta en el mundo material lo que
te sucede día a día.
Una vez que conozcas lo que está bien y lo
que está mal, debes empezar por hacer
todos los pasos que te hemos indicado a
lo largo de este libro. Formula los
Equivalentes Mentales adecuados para
salir adelante en tus problemas, y
siempre piensa en el bien. Recuerda que
no es necesario pelear con los sentimientos
y pensamientos malos, sólo sustitúyelos.
También es muy importante que hagas lo
que tu mente te indica, pues ella sabe
qué es lo que realmente necesitas.
Piensa que es a través de ella por donde
se manifiesta la perfección de Dios.
No debes de preocuparte por lo que
piensen o sientan los demás; claro,
siempre y cuando no lastimes tus intereses.
Realiza tu trabajo mental y ve con mucha
atención lo que éste te trae.
Hay muchas personas que, lamentablemente,
realizan su trabajo mental mediante el
famoso "que dirán". Podemos ver cómo un
fabricante de ropa pude fabricar un
hermoso vestido en una tela de color
llamativo; pero le asalta la duda:
¿será conveniente hacerlo; que tal si
no le gusta a mis clientes?". Cuando
se encuentra en esta encrucijada, y no
deja que su mente actúe de acuerdo a
lo que en verdad quiere y necesita,
optará por hacer ese vestido en los
colores ya clásicos.
Pero si él decide hacerlo, sin importar
que no le vaya a gustar a unos clientes,
seguramente a la hora de sacar al
mercado el vestido, logrará captar la
atención de un nuevo público.
Lamentablmente, esto no lo sabrá hasta
probarlo. Por ello es tan importante
tratar de hacer y probar las cosas,
ver los resultados que arrojan, y
decidir si es conveniente seguir adelante.
Este tipo de situaciones, puede tener
éxito o no, pero no se tratará tampoco
de un fracaso o una derrota, sino más
bien estaremos hablando de una
experiencia. Y el ser humano, a través
de experiencias, va aclarando su
panorama de qué es lo que en verdad busca.
Así es como se debe echar a andar
nuestra mentalidad; y es como se
practica la enseñanza metafísica.
Debes mostrar el estado de tu mente
permanentemente, ya que todo lo que
experimentamos en nuestro exterior,
lo pensamos primero en nuestro interior.
Y si alguna ocasión has leído la Biblia,
seguramente te has encontrado que cuando
se utiliza la palabra "dentro" se refiere
siempre al pensamiento, a la mente, al
alma; y cuando nos topamos con la palabra
"fuera", generalmente nos indica la
manifestación, la experiencia.
Emmet Fox menciona en uno de sus textos
que: "El pensamiento armonioso trae vida
armoniosa; el pensamiento de ira y miedo,
trae sufrimiento y frustración". Estas
breves, pero fulminantes palabras, indican
exactamente lo que el ser humano debe
realizar todos los días de su vida para
cambiar su manera de estar, de ser, de
sentir y de actuar.
En verdad, esta es la Ley Cósmica que se
ha utilizado a lo largo de la historia
para lograr prosperidad, salud, bienestar
y felicidad. El mismo Jesús jamás hubiera
podido lograr tener una vida tan excelsa
si no hubiera tomado este camino. Esta es
la clave para que tu mente funcione
adecuadamente, de acuerdo a la Ley de Dios:
"CAMBIA TU PENSAMIENTO Y MANTÉNLO
CAMBIADO".
Ésta es la clave para cambiar lo malo
por lo bueno en nuestras vidas. Y aunque
parece muy sencillo cambiar el pensamiento
por un corto periodo, no lo es tanto
cuando se trata de hacerlo siempre.
Hay personas que después de haber visto
y escuchando a un orador decir unas
palabras acerca de una cuestión política,
por ejemplo, salen tan motivadas de la
charla que siguen al pie de la letra las
indicaciones del orador por uno o dos
días; pero al tercero, optan por regresar
a lo mismo de todos los días, y dejan
que las palabras del orador, que los
había hecho cambiar su actitud frente
a algo, para bien o para mal, desaparezcan
de sus mentes, pues las sustituyen por
el viejo Equivalente Mental del "eso a mí
no me importa".
Este es el grave problema y la principal
causa por la que las personas no logran
avanzar hacia la comunión con lo Divino.
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