El tipo desinhibido e hiperactivo: La persona versada, extrovertida, inmoderada y maniaca
EL PERFIL
El Siete (7) es el tipo de la Triada del Hacer que ha desarrollado en exceso su habilidad para actuar. Las personas con este tipo de personalidad tienden a hacer demasiadas cosas; no se ponen limites a la hora de buscar constantemente nuevas experiencias y fuentes de estimulación. De forma impulsiva hacen muchas cosas al mismo tiempo, adquiriendo y consumiendo más y más de todo para matar la ansiedad y huir de su miedo a no tener lo que necesitan. Los Siete promedio y malsanos con frecuencia tienen muchas posesiones materiales pero siguen insatisfechos ya que no pueden entregarse a nada (a menos que se pierdan algo que les resulte mas deseable).
SANO: Los Siete son extrovertidos, clásicos, orientados hacia el mundo real de las cosas y sensaciones. Son espontáneos y se regocijan con todas las experiencias.
Cada estímulo produce una respuesta inmediata y todo les parece excitantes y vigorizador. Alegres, vivaces, estimulantes, flexibles y animosos.
Se convierten en realizadores versados y en individuos de aptitudes y conocimientos variados que hacen bien muchas cosas distintas; con muchos talentos y destrezas. Prácticos, productivos, prolíficos, versátiles.
En su mejor estado: asimilan a fondo las experiencias, convirtiéndose en individuos reconocidos y agradecidos, cautivados (asombrados) por las maravillas de la vida. Optimistas y alegres.
Comienzan a tener indicios de una vida más allá de lo físico, una realidad espiritual y un profundo sentido de bondad.
Las ventajas de los Siete sanos incluyen la capacidad de hacer muchas cosas excepcionalmente bien. Los siete sanos son muy entusiastas por el ambiente, volviéndose extremadamente versados en una amplia variedad de actividades.
PROMEDIO: A medida que aumentan sus apetitos, los Siete promedio desean divertirse con una variedad más amplia de experiencias, convirtiéndose en consumidores ávidos, materialistas codiciosos, playboys y gente de alta sociedad, individuos mundanos avezados en las cosas del mundo, conocedores, imponen modas y buscan continuamente nuevas sensaciones.
Es importante tener dinero para costear las nueva diversiones. Se vuelven incapaces de decirse no, de negarse cualquier cosa; comienzan a ser hiperactivos, lanzándose en una actividad constante, haciendo y diciendo cualquier cosa que se les ocurre.
Temen aburrirse y tratan de aumentar su estímulo y excitación manteniéndose en constante movimiento, distrayéndose con algo entretenido y nuevo, aunque hagan demasiadas cosas, volviéndose superficiales, diletantes locuaces que sólo tontean.
Sin inhibiciones, ostentosos, extravagantes, abiertos, ruidosos y descarados, siempre hablando, haciendo comentarios chistosos o agudos, bromeando y "actuando" para mantenerse animados.
Comienzan a sentir que jamás se satisfacen, así que se vuelven inmoderados y desmedidos, sumiéndose en un consumo conspicuo, pero codiciando más. Egocéntricos, egoístas, exigentes e impacientes.
Rendidos y endurecidos por su disipación y exceso, pero insatisfechos. Insensibles ante los demás; pueden ser groseros, descorteses. Tienen tendencias adictivas, especialmente al alcohol y a las drogas.
Los Siete promedio se exceden en todo en una interminable búsqueda de nuevas sensaciones, aunque irónicamente, cuanto más hacen, menos satisfechos están. Desean ávidamente más de todo para no sentirse privados.
MALSANO: Los Siete malsanos se frustran muy fácil y rápidamente, poniéndose ofensivos y abusivos a medida que exigen cualquier cosa que desean para mantenerse ocupados y distraídos.
Se vuelven escapistas infantiles, impulsivos e insultantes, sumiéndose en ataques de ira y pataletas: tienen serios problemas para controlarse.
Las adicciones al alcohol, a las drogas y a otros excesos cobran su precio a medida que se convierten en individuos libertinos, pervertidos y depravados.
Antes que manejar la angustia, expresan los impulsos en conductas sin inhibiciones, descontrolándose, siendo víctimas de cambios anímicos caprichosamente erráticos, volátiles y de actos compulsivos (maniacos).
Participan en locas parrandas de diversos tipos, grandiosas y delirantemente poco realistas, como si no hubieran límites para ellos. Huyen de ellos mismos y padecen súbitos ataques de pánico si fallan las defensas.
Los Siete malsanos se vuelven egocéntricos, exigiendo que los demás cumplan sus caprichos. Se convierten en escapistas disipados y pierden el control compulsivamente. Tienen problemas con la inseguridad y la angustia.
EL ESTILO DE COMUNICACIÓN
La Comunicación Verbal
Los Siete tienen una manera de expresarse viva, fascinante y a menudo arrebatadora. Ya sea que describan un paseo, un encuentro o una experiencia, siempre recurren a la fantasía y a una serie de detalles y adjetivos que atraigan el interés de la audiencia: "¡Ha sido fantástico!", "¡Fue increíble!"; "¡Ha sido una experiencia maravillosa!"; "¡Ha sido un espectáculo memorable!"; "¡Fue de locura!"...
Gestualidad
En el plano de la comunicación no verbal, los Siete son los que, por lo general, se comunican con mayor soltura y espontaneidad y transmiten una mayor carga de energía. Además de un lenguaje colorista y estimulante, disponen de un cuerpo en vibración constante que se expresa a través de un humor contagioso y unos gestos expresivos y cautivadores que gravitan en torno a un rostro sonriente y unos ojos chispeantes. Son la imagen del niño eterno.
Uso del Espacio
Los Siete prefieren vivir en ambientes amplios, espaciosos, luminosos y llenos de elementos estimulantes y que contagian la alegría. Sus casas suelen estar adornadas con cuadros, luces y colores que revelan su exigencia de vitalidad y variedad.
Relación con el Tiempo
Los Siete perciben el tiempo como un horizonte ilimitado que permite realizar innumerables proyectos y posibilidades. No se sienten agobiados por el horario, sino que tienen una relación relajada y despreocupada con el tiempo. En general, tienen dificultad para llegar puntualmente a las citas, porque a lo largo del trayecto van reaccionando a toda una serie de estímulos relacionales y materiales que les resultan gratificantes. Les gusta imaginar y programar el futuro para hacerlo mas interesante, detestan la rutina y tienden a diferir las cosas difíciles.
Vestido
Los Siete visten lo que les resulta cómodo y agradable. Suelen vestirse sin pensárselo demasiado, obedeciendo a su instinto y al estado de ánimo en que se encuentran. Prefieren las prendas amplias y los colores alegres.
PASIONES VICIOS Y VIRTUDES
Los Vicios __________ La Destemplanza
El pecado de los Siete es la destemplanza. No se trata sólo de una avidez limitada a los pecados de gula, sino de una inclinación general al exceso y a la inmoderación.
El peligro está en idolatrar el placer, un peligro especialmente presente en la actual sociedad de bienestar, que alimenta la cultura de la gratificación y de la satisfacción inmediata de deseos y apetitos diversos.
El pecado de destemplanza puede expresarse, a nivel cultural, en la necesidad de asistir a cursos, de vivir nuevas experiencias, de hacer viajes; a nivel físico, en la necesidad de satisfacer al cuerpo con los placeres de la cocina y del sexo; a nivel social, en la exigencia de establecer nuevos contactos, conocer a otras personas y vivir nuevas e interesantes aventuras. Si el Cuatro tiende a fijarse en sus carencias, el Siete considera que nunca ha experimentado lo suficiente.
Rohr da el siguiente consejo a los Siete: "Si piensas que tienes que hablar tanto, con la mitad te basta. si piensas que debes beber tanto, con la mitad ya es suficiente. Si piensas que necesitas un montón de actividades en el tiempo libre, elimina una de cada dos."
La tendencia a excederse puede manifestarse de las siguientes maneras:
El Permisivismo: Orientación instintiva a satisfacer las propias necesidades concediéndose la libertad de obrar de acuerdo con el deseo del momento.
El Narcisismo: Amor desmesurado a uno mismo, que puede traducirse en el exhibicionismo y el protagonismo o en la necesidad de aparecer como superior a los demás intelectual o socialmente.
La Seducción: El Siete puede valerse de su encanto social para resultar agradable y ganarse la benevolencia, el apoyo y la admiración de los demás.
La Falta de Perseverancia: El entusiasmo demostrado ante los estímulos y las novedades se traduce en abandono frente a las dificultades; a menudo, los Siete escurren el bulto cuando hay que sacrificarse, ser tenaces y seguir adelante.
La Rebelión: Se da en el Siete una actitud de oposición a la autoridad, especialmente cuando ésta puede turbar el proverbial optimismo de esta personalidad o ejercer algún tipo de control sobre su libertad y su imaginación.
Las Virtudes __________ La Sobriedad
El itinerario de crecimiento de los optimistas consiste en interiorizar la virtud de la sobriedad, que se cultiva mediante la práctica de actitudes como las siguientes:
_ Valorar cada momento, con todo lo que de bueno y creativo puede ofrecer.
_ Llevar adelante los compromisos adquiridos, sin buscar evasiones, distracciones o cambios.
_ Escuchar al que sufre, sin necesidad de pintar las cosas de color de rosa.
_ Saber discernir prudentemente las prioridades, sin dejarse llevar por el impulso del momento.
_ No imponer el propio ritmo ni el propio humor a los demás, sino adaptarse a las circunstancias y a las personas.
_ Amar y celebrar la vida y su aspecto gozoso, pero no a expensas del lado oscuro de la existencia.
_ Aceptar la enfermedad y las cruces cotidianas como aportación a la propia maduración humana y espiritual.
_ Experimentar el silencio y la reflexión como ocasiones para acceder a lo profundo de las cosas y no quedarse en la superficie.
DIRECCIÓN DE INTEGRACIÓN __________ El SIETE va al CINCO
Ya no temen ser despojados de la felicidad. Se comprometen a fondo con las cosas. Al internalizar sus experiencias, crean las anclas que necesitan para encontrar la seguridad y estabilidad en su vida.
La gratitud que sienten por la vida, los lleva a querer saber más sobre lo que les ha hecho tan extraordinariamente felices. Ya no les basta con vivenciar el mundo, desean saber más sobre él.
El foco de su atención ha cambiado de ellos mismos (sus experiencias y su felicidad inmediata) al mundo que los rodea. Se hacen más respetuosos de la integridad de todas las cosas, entendiendo que el mundo existe para objetivos distintos a su satisfacción personal. Ya no son los consumidores del mundo, sino sus contempladores.
Su gratitud florece en una sensación de admiración y curiosidad por la creación. Se concentran en sus experiencias y son recompensados por sus esfuerzos, ganando muchísimo en las satisfacciones que reciben.
Penetrando más profundamente en la realidad, permiten que ésta los penetre a ellos. Aplican toda la fuerza de sus considerables destrezas y talentos. Mantienen su entusiasmo y productividad, aportando algo original al mundo.
LAS RECOMENDACIONES
1.- No se permita ser impulsivo. Más bien, adquiera el hábito de observar sus impulsos antes de ceder a ellos. Esto significa no hacer caso de la mayoría de sus impulsos y convertirse en un mejor juez de aquellos por los cuales vale la pena guiarse. Cuanto más se refrene de actuar por impulsos, más autocontrol tendrá y descubrirá que está mejor capacitado para focalizar en lo que realmente le conviene.
2.- Aprenda a escuchar a los demás. Con frecuencia son interesantes y quizás aprenda cosas que le abran nuevas puertas. También aprenda a apreciar el silencio y la soledad: no tiene que distraerse (y protegerse de la angustia) con ruido constante del televisor o de la radio. Al aprender a vivir con menos estímulos externos, aprenderá a confiar en sí mismo. Será más feliz de lo que espera, porque estará satisfecho con cualquier cosa que haga, aun cuando sea menos de lo que ha estado haciendo.
3.- No tiene que tener todo en este preciso instante. Lo más probable es que esa nueva adquisición tentadora aun este disponible mañana (lo que ciertamente se aplica a los alimentos, el alcohol y otras gratificaciones corrientes, ese helado, por ejemplo). La mayoría de las buenas oportunidades volverán de nuevo, y usted estará en mejores condiciones de discernir que oportunidades realmente le convienen más.
4.- Siempre escoja calidad antes que cantidad, especialmente en sus experiencias. La capacidad de tener experiencias de calidad se puede aprender solo prestando plena atención a lo que hace. Si usted consume ávidamente sus experiencias sin asimilarlas, socava la posibilidad de alguna vez estar satisfecho.
5.- Cerciórese de que lo que desea sea realmente bueno para usted a la larga. Como dice el refrán, cuidado con lo que reza, pues sus oraciones pueden ser respondidas. Asimismo, considere las consecuencias a largo plazo de lo que desea, ya que después de obtenerlo quizás solo descubra que se convierte en una fuente de infelicidad.
6.- Por lo general, la felicidad llega indirectamente, como resultado de dedicarse a algo que vale la pena. La felicidad ocurre cuando hacemos otras cosas en forma adecuada. Cuando sus prioridades son correctas, la gente encuentra la felicidad sin buscarla como su meta fundamental. Por lo tanto, no haga del ser feliz su principal meta en la vida, ya que lo conducirá por el camino equivocado, hacia ser exigente y egocéntrico.
7.- Cuídese de su tendencia a perder el control. Para usted es fácil hacerlo, porque es naturalmente entusiasta respecto a todo. Tiene mucha energía y apetitos fuertes. El temor mas profundo de su tipo es ser privado de algo, pero al no negarse ciertas cosas, inevitablemente se vera privado no sólo de la felicidad que busca, sino también de muchas otras cosas.
8.- Usted puede ser muy gracioso y entretenido. Su sentido del humor, ingenio y brillo son una fuente de placer para usted y los demás. Sin embargo, cuidado con lo que dice. Evite cualquier tendencia a ser ofensivo o a decir más de lo que quiere decir para causar efecto o para obtener una respuesta de los demás. Puede que hiera a la gente y dañe sus relaciones simplemente por hacer un chiste o por decir la ultima palabra. No vale la pena arruinar una amistad y herir a las personas solo para hacer reír.
9.- Encuentre maneras de dar antes que recibir. Vale la pena considerar el refrán que dice que "es mejor dar que recibir". Por una serie de razones, las posesiones materiales jamás lo van a satisfacer plenamente; por definición, usted jamás podrá tener todo lo que desea, y aun cuando pudiera, ¿como es posible que una cosa satisfaga a una persona?. Las personas no son cosas, por eso los bienes materiales jamás van a satisfacer sus necesidades más profundas. La única "cosa" que realmente puede satisfacer a una persona es una relación con otra persona. Si su atracción hacia el mundo material obstaculiza esta fuente más profunda de satisfacción, usted está yendo en la dirección equivocada.
10.- Una de sus mayores capacidades sicológicas y espirituales es la capacidad de alegrarse y sentir inmensa gratitud por todo lo que tiene. Recuerde darse el tiempo para estar agradecido y permitirse que la existencia lo cautive: su admiración ante la belleza y preciosidad de la vida lo conducirá a ámbitos inesperados. Prepárese para una sorpresa.
Esta información adicional puede ayudarte a identificar mejor tu Personalidad; trata principalmente sobre aspectos de los niveles medio y malsano.
LAS PASIONES CAPITALES DEL 7 - LA GULA
Tomado de un artículo del Terapeuta Gestáltico Alfonso Colodrón
Si nos acusaran de ser golosos, probablemente no nos sentiríamos tan heridos como si nos dijeran que somos, por ejemplo, orgullosos, avaros, cobardes o lujuriosos. Y ésta es precisamente una de las dificultades de reconocer la patología de este carácter que el sistema del eneagrama llama "eneatipo 7" y que, según los diferentes autores, podría llamársele narcisista, epicúreo o hedonista, generalista, entusiasta, diletante o charlatán, planificador y soñador, en función del aspecto de la personalidad que consideren predominante. En cualquier caso, todas estas características le parecen al que las reúne "pecados veniales" o defectillos sin importancia, en comparación con el resto de los caracteres. Por ello, no es de extrañar el tipo SIETE se tenga en alta estima y suela caer bien por el encanto que despliega. Sin embargo, como Narciso, que se ahoga en el agua enamorado de su imagen, el encantador acaba enredado en su propio encanto, convirtiéndose en un encantador encantado.
Estoy seguro de que todo el mundo conoce a alguien que siempre tiene soluciones para cualquier problema, al que ninguna situación le parece excesivamente grave, que puede explicarlo todo; el tipo de persona que racionalizará, explicará, pondrá una etiqueta o elaborará una generalización brillante con tal de no entrar en una emoción profunda, de no sufrir con el sentimiento del interlocutor. Nuestro personaje corresponde claramente a la tríada mental pero el SIETE envuelve a los demás con sus palabras y fantasea siempre un futuro mejor para huir de su angustia, del aburrimiento y del compromiso con cualquier cosa que considere monótona, limitadora y vulgar; es decir, casi todo lo que suponga esfuerzo constante, disciplina y limitación de opciones.
Quienes se hayan dominados por la pasión de la gula no son forzosamente comedores compulsivos o glotones de alimentos -aunque puede que en un bufé piquen un poco de todo para no perderse ningún sabor-, sino consumidores compulsivos de experiencias, amistades, libros, cursos, viajes, deportes..., aunque generalmente sin demasiada continuidad. Es difícil que un paciente con estas características dure mucho en una terapia. Normalmente acuden a ella como una vivencia más dentro de su largo currículo de terapeutas y recursos de desarrollo personal, que suelen degustar como aperitivos, pero que muchas veces no les alimenta, porque no se quedan el tiempo necesario para digerir. Para ellos, planificar, explicar, generalizar y soñar suelen ser los sustitutos del actuar, sentir, centrarse y, en definitiva, vivir el presente.
Con todos estos mecanismos de defensa bien pertrechados, es difícil que sufran conflictos frecuentes y suelen dar una apariencia de autosatisfacción y felicidad contagiosa, aunque, a veces, un tanto pretenciosa y superficial. Por ello, lo que a muchos encanta puede resultar insoportable para otros. Recuerdo, como si fuera ayer, la primera vez que me encontré con un grupo de "sietes" que intentaba cumplir una tarea terapéutica; la impresión era la de un corral con varios gallos que competían por la atención y el espacio verbal; pocas emociones manifiestas; mucho desacuerdo; bastante rebeldía que conducía a la desorganización y al caos; cierta agresividad contenida para evitar el desencadenamiento del conflicto latente; casi ninguna implicación existencial. Al final, pérdida de tiempo y frustración encubierta con la broma, el juego o la actitud compensatoria de "la próxima reunión saldrá mejor".
Vista la situación desde afuera y con el poso de lucidez que deja el tiempo transcurrido, la primera imagen que me viene es la de una reunión de niños grandes o adultos que no han querido crecer del todo. Una especie de reunión de muchos "Peter Pan", sin una Wendy que les dijera que ya habían pasado treinta o cuarenta años desde que jugaban a enfrentarse al Capitán Garfio y a volar con Campanilla. Los "golosos" siguen estancados en una infancia que, a pesar de las carencias y limitaciones de toda niñez, siempre recuerdan como una infancia fundamentalmente feliz y sin problemas mayores. Tal vez sea éste uno de sus principales encantos: su jovialidad, su eterna juventud y entusiasmo por todo lo nuevo, que encubre un gran concepto de sí y una cierta rebeldía ante todo lo establecido.
Otro Maestro contemporáneo, Ram Das, personifica también este eneatipo en la cantidad de actividades desarrolladas a lo largo de su vida. Antes de dedicarse a la búsqueda espiritual, Richard Alpert -su nombre de nacimiento- fue uno de los científicos pioneros en la investigación del LSD. En la India fue discípulo que siguió una vía devocional. Empresario de éxito, escritor de libros espirituales que marcaron un hito en su época, presidente de varias Fundaciones humanitarias, conferenciante, gurú aclamado por toda una generación, hace unos años decidió dedicarse fundamentalmente a cuidar a su padre enfermo y declaró públicamente su homosexualidad. Esta versatilidad es paradigmática en el "goloso", pero, mientras que en una persona con un gran trabajo interior cada etapa es auténtica, en alguien estancado en su afán de escapar de todo lo que le haga sufrir o le exija esfuerzo, cada cambio puede suponer sólo un mariposeo de flor en flor, sin libar hasta el final su néctar ni elaborar nunca la miel fantaseada.
Cuando el SIETE se queda sin estrategias por algún golpe duro de la vida, cae en un profundo pozo que puede manifestarse como una depresión aguda, de la que siempre huyó, pero cuya posibilidad latente intuía o temía. Lo que se vive como un auténtico mazazo, una pérdida de identidad y de control, una auténtica desgracia, puede ser en realidad una bendición; una de las pocas oportunidades de madurar, de avanzar y de cambiar la gula -como intento de llenar el vacío- por la introspección, el silencio y la aceptación de las luces y sombras de la vida.
Envía una tarjeta con lindas frases
para reflexionar...
Recomienda esta página
haciendo click en la imagen
Para los que hacemos una web es muy
importante conocer la opinión de las
personas que tienen la amabilidad de
visitarnos, por favor tómate un minuto
para firmar mi libro, MUCHAS GRACIAS!!!