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El tipo tradicional y comprometido: La persona simpática, responsable, dependiente y masoquista

EL PERFIL

El Seis (6) es el tipo de la Triada del Hacer que se encuentra más alejado de su habilidad para actuar de forma independiente a los demás. Las personas de este tipo no tienen ningún problema para actuar siempre que sus acciones estén reguladas por algún tipo de autoridad o sistema de creencias. (También pueden rebelarse contra la autoridad o sistema de creencias en pos de otro). El elemento fundamental de los Seis es el sistema o persona con la que se identifican; su sentido de identidad depende de esa identificación. Los Seis promedio o malsanos sufren ansiedad e inseguridad cuando no están seguros de cual es su postura, especialmente cuando no saben cuales son su figuras de autoridad.

SANO: Los Seis sanos son capaces de obtener intensas respuestas emocionales de los demás; son graciosos, atrayentes, cautivadores, adorables, amistosos, juguetones y congraciadores.

La confianza es importante, al igual que la vinculación con los demás y el establecimiento de relaciones permanentes. Los demás sienten ternura hacia ellos y desean ayudarlos y protegerlos.

Se comprometen y son leales con aquellos con quienes se han identificado; la familia y los amigos son importantes, al igual que el sentimiento de que "pertenecen" a algún lugar.

Responden a los demás siendo cooperadores, responsables, fiables, trabajadores y cumplidores.

En su mejor estado se vuelven seguros de sí mismos, independientes pero simbióticamente interdependientes como un igual.

La fe en sí mismos les lleva a tener una actitud positiva y a manifestar valentía, liderazgo, a ser creativos y expresivos.

Las fortalezas de los Seis sanos incluyen la capacidad de establecer intensos vínculos emocionales con los demás. Cuando los seis sanos actúan, resulta bueno para todos. Se comprometen con los demás, son amigos leales y fieles y buscan las mismas cualidades en los demás.

PROMEDIO: Los Seis promedio empiezan a temer el tomar decisiones, el responsabilizarse de sí mismos; se identifican con una figura (o un grupo) de autoridad, obedeciéndola.

Se convierten en tradicionalistas, "jugadores de equipo" y miembros de organizaciones, haciendo obedientemente lo que se les dice.

Empiezan a ser ambivalentes y a reaccionar contra la autoridad a través de conductas pasivo-agresivas indirectas, dando señales contradictorias y confusas.

La ambivalencia hace que los Seis vacilen y reaccionen imprevisiblemente; obran con dilación, se vuelven indecisos, cautelosos, evasivos respecto a todo. A medida que aumentan las tensiones, se vuelven gruñones, negativistas y obstruccionistas.

Para superar las dudas y tensiones, se tornan contra fóbicos y reaccionarios, adoptando una actitud recia y rebelde para sobrecompensar.

Los Seis promedio, sin embargo, buscan demasiado fuera de sí mismos "permiso" para actuar de una figura de autoridad o sistema de creencias que les diga que hacer. Inseguros de sí mismos a menos que la autoridad esté de su parte, de todas formas sienten que deben imponerse frente a la autoridad para demostrar su independencia.

MALSANO: Al temer la condena y rechazo por parte de la figura de autoridad si han ido demasiado lejos o si sus defensas contra fóbicas han fallado, los seis malsanos se sienten altamente inseguros y se tornan excesivamente dependientes y auto menospreciativos, con agudos sentimientos de inferioridad.

Tienen una autoimagen disminuida y se deprimen, sintiéndose cobardes, inútiles, incompetentes, atormentados por temores. Sobre reaccionan a todo, exagerando los problemas, puede que sus actos irracionales en efecto causen precisamente aquello que temen.

En extremo angustiados, se sienten perseguidos y atacados por los demás, imaginando que la gente esta "empeñada en atraparlos". Para librarse de la angustia, el abandono y las consecuencias de sus actos, se tornan autoderrotantes y quizás se rebajen y humillen ante la figura de autoridad para ser rescatados.

Como patología, se presenta una conducta autocastigadora y masoquista.

Los Seis malsanos sucumben a la angustia y a sentimientos de inferioridad e inseguridad, causando en forma autodestructiva precisamente las consecuencias que más temen.

EL ESTILO DE COMUNICACIÓN

La Comunicación Verbal


A la hora de comunicarse, los Seis se dejan guiar por la prudencia y la cautela: "¿Puedo...?"; "¿Si se me permite...?"; "Antes de decidir quisiera escuchar el parecer de los demás"... Su manera de expresarse revela sus dudas y sus temores a la hora de adoptar una postura, tomar una decisión o transmitir directamente lo que sienten. Son amables, pero cautelosos y prudentes en la comunicación.

Gestualidad

Las expresiones no verbales de los Seis se adaptan a las circunstancias. No son ni demasiado espontáneos ni demasiado rígidos, sino que tratan de proyectar una imagen digna y apropiada. Cuidan especialmente los gestos de hospitalidad; de ahí que, cuando tienen a un invitado en casa, le tratan del modo más exquisito posible. Se preocupan de que todo esté en orden, desde las toallas en el cuarto de baño hasta las bebidas en la mesa, todo en orden a conseguir que el visitante se sienta bien acogido.

Uso del Espacio

El ambiente de los Seis suele estar lleno de objetos y recuerdos que reflejan pertenencias, compromisos y lazos afectivos; desde fotos de familia hasta regalos de aniversario, desde símbolos religiosos hasta recuerdos del servicio militar. Viven en lugares normales y acogedores y tienden a guardarlo todo, porque un día podría servirles.

Relación con el Tiempo

Los Seis experimentan el tiempo como una autoridad a la que hay que someterse u obedecer. El sentido de la responsabilidad se mide concretamente por su fidelidad al tiempo. A menudo se sienten agobiados y controlados por el reloj, porque los compromisos han de cumplirse conforme al horario establecido. El reloj es un amo que establece el modo de organizar la vida, las relaciones y el trabajo.

Vestido Los Seis tienden a vestir de manera cómoda y funcional. Son más bien moderados en sus gastos y prefieren adquirir ropas poco costosas y vistosas. En ocasiones especiales consultan con otros, a fin de saber como deben vestirse para poder presentarse adecuadamente.

PASIONES VICIOS Y VIRTUDES

Los Vicios __________ El Miedo


El Pecado radical del Seis es el miedo, un sentimiento que surge cuando se prevee una amenaza y que puede deberse a causas externas o internas. La amenaza o la sensación de peligro puede ser real o imaginaria y puede guardar relación con realidades presentes o futuras. El Seis es un especialista en idear escenarios catastróficos y prisionero de sus propias trampas mentales.

Los miedos que le torturan tienen diversos nombres, miedo al cambio, miedo a equivocarse, miedo a los desconocido, miedo a la soledad, miedo a la critica, miedo a la hostilidad, miedo al engaño o a la traición,...

Frente a estos miedos, encuentra seguridad y refugio en la autoridad externa y en aquellas instituciones que representan puntos firmes de referencia para su acción.

Los sufies definieron a la Iglesia Católica como una iglesia constituida por tipos Seis, pensaban efectivamente, que el sistema romano se basaba excesivamente en el temor y habían llevado a muchas personas a tener miedo de Dios, del clero, de los pecados mortales, de sí mismos y de su propio cuerpo.

Especialmente en el periodo que precedió al Vaticano II, la Iglesia, a través de la fidelidad y la obediencia a sus verdades absolutas e indiscutibles, se presentó como un lugar ideal para las personas inseguras.

El miedo de los Seis puede asumir diversas manifestaciones:

La Incertidumbre cronica: "El seis vacila, no porque este confuso acerca de las tareas que debe realizar, sino porque cuestiona sus propias capacidades". A menudo, las personas que pertenecen a este grupo carecen de confianza personal, dudan de sí mismas, vacilan a la hora de tomar decisiones y tienden a recoger constantemente nuevas informaciones para no correr el peligro de equivocarse.

La Dependencia: La recuperación de la seguridad personal se produce a través de la fiel observación de reglas y normas y la obediencia a la autoridad, mientras que las situaciones no estructuradas provocan ansiedad.

La Sospecha: El Seis no se fía fácilmente de las personas y tiende a dudar de las intenciones de los demás. Presta atención a los mensajes verbales y no verbales o a los significados ocultos, desconfía y critica a quien transgrede las normas y está siempre atento a prevenir eventuales peligros.

La Intolerancia ante la ambigüedad: Esta personalidad tiene necesidad de claridad, de llamar a las cosas por su nombre, y no soporta la idea de la ambigüedad; por eso puede mostrarse rígido e inflexible frente a aspectos o interpretaciones de la verdad que no coinciden con la suya propia o que parecen dudosas y ambivalentes.

La Busqueda de amistad: El Seis evita el peligro de ser rechazado promoviendo una imagen positiva de sí a través de la hospitalidad, la afabilidad y la amabilidad, a veces pecando de obsequioso o de exageradamente fiel.

Las Virtudes __________ El Valor

El itinerario de crecimiento de los colaboradores esta ligado al desarrollo de la virtud del valor, que puede cultivarse mediante la practica de actitudes como las siguientes:

_ Consolidar la propia autoridad interior.

_ Aprender a correr riesgos y a tomar decisiones para ganar confianza en uno mismo.

_ Creer más en los valores de fondo que en las normas o en las instituciones.

_ Privilegiar la acción, en lugar de obsesionarse con elucubraciones mentales teñidas de miedos y peligros, a menudo imaginarios.

_ Responsabilizarse de las propias opciones y acciones, sin esconderse detrás de la autoridad.

_ Expresar con claridad las propias ideas, sin dejarse llevar por el miedo o por la duda frente a las posibles reacciones o críticas.

_ Promover la propia autonomía e independencia, tomando decisiones en sintonía con los propios valores, aunque puedan contrastar con el parecer de los demás.

_ Ser audaces, no tener miedo a tener valor.

DIRECCIÓN DE INTEGRACIÓN __________ El SEIS va al NUEVE

Los Seis necesitan resolver su ambivalencia y su angustia respecto a sí mismos y los demás. Esto es lo que ocurre precisamente cuando van al Nueve. Son mucho más abiertos, receptivos y compasivos con las demás personas, ampliándose su espectro emocional. Son emocionalmente estables pacíficos y serenos.

Se vuelven autónomos e independientes, personas en las cuales se puede confiar. Son capaces de reafirmar y apoyar a los demás. Se independizan y están paradójicamente más cerca de los demás. Ganan un mayor número de amigos.

Con mayor autoridad. Los demás los buscan por que son tan sanos, maduros y bien intencionados con la gente. A su naturaleza juguetona y sentido de humor se suma el carácter alegre y el optimismo del Nueve, obtienen no sólo seguridad sino la capacidad de confiar en los demás. Ya que ahora confían en sí mismos, pueden finalmente confiar en los demás.

LAS RECOMENDACIONES

1.- Recuerde que no es raro angustiarse, ya que a todo el mundo le ocurre, y con mucha más frecuencia de lo que usted pudiera pensar. Aprenda a usar su angustia, a explorarla y a llegar a un acuerdo con ella. Trabaje creativamente con sus tensiones sin recurrir a cantidades excesivas de alcohol (u otras drogas) para aliviar la angustia. Dentro de ciertos límites, la angustia puede ser energizante, una especie de tónico que puede ayudarlo a ser más productivo y consciente de lo que está haciendo.

2.- Trate de no estar a la defensiva ni ser irascible. Usted se pone nervioso cuando está molesto o enojado, y tiende a volverse contra la gente y culparla de cosas que usted mismo se ha hecho o se ha causado. Cuando esté de mal humor, resista la tendencia a lloriquear y a pensar negativamente... y, por último, a ser autodestructivo. Dese cuenta que con frecuencia usted es su peor enemigo y puede hacerse más daño que cualquier otra persona.

3.- Los Seis tienden a sobrerreaccionar cuando están bajo presión y angustiados. Aprenda a identificar qué es lo que lo hace sobrerreaccionar. También dese cuenta que casi ninguna de las cosas que tanto temía se ha materializado, a menos que haya sido autoderrotante y usted mismo se las haya causado. (Aun cuando las cosas sean tan malas como usted cree, puede encontrar un modo de hacer que resulten bien si así lo desea).

4.- Trabaje en tornarse más confiado. Sin duda, en su vida hay varias personas a las cuales puede acudir, que se interesan por usted y que son confiables. Si no es así, esfuércese al máximo para encontrar a una persona confiable y permítase acercarse a ella. Esto significará exponerse al rechazo y despertar algunos de sus más profundos temores, pero vale la pena correr el riesgo. Usted tiene el don de agradarle a la gente, pero está inseguro de sí mismo y quizás tema comprometerse con ella. Por lo tanto, de un abierto apoyo en uno u otro sentido a sus relaciones. Comunique a la gente sus sentimientos respecto a ella.

5.- Probablemente, los demás tienen una mejor opinión de usted de lo que imagina, y poca gente está empeñada en herirlo. De hecho, sus temores le dicen más acerca de sus actitudes hacia los demás que de las actitudes que los otros tienen hacia usted.

6.- Acepte las responsabilidades con más garbo y madurez. La gente respeta a quienes se responsabilizan de sus actos, especialmente si han cometido un error. Si usted trata de evitar las responsabilidades, quizás solo logre alejar a los demás y socavar el respeto que le tienen.

7.- Usted desea sentirse seguro, pero esto jamás será posible a menos que se sienta seguro consigo mismo. Los Seis caen fácilmente en pautas de pensamiento negativo y las perpetúan mediante la angustia y la preocupación. Usted necesita focalizarse en tornarse mas autoafirmativo, desarrollando una fe realista en sí mismo y en sus capacidades. Si usted no cree en sí mismo, probablemente los demás tampoco lo harán. El desafió es, desde luego, darse buenas razones para creer en sí mismo, a fin de que su fe en sí mismo no sea poco más que una sobre compensación por sus temores.

8.- No idolatre a una autoridad ni se esconda detrás de una actitud de "Yo sólo estaba siguiendo las órdenes". Congraciarse con la autoridad, a la larga lo llevará a asociarse con una persona que realmente valga la pena. Si alguien está buscando un colaborador que haga cualquier cosa que se le diga, no debiera ser usted. Es muy probable que ese tipo de persona lo traicione tan pronto como pueda deshacerse de usted. Y recuerde que si coopera en esta clase de conducta, terminará con menos seguridad y respeto por sí mismo del que había esperado encontrar.

9.- Lo que molesta a los demás y socava sus relaciones es darles señas confusas, ambiguas, de sus verdaderas actitudes y deseos. Sea justo con los demás y dígales lo que piensa para no parecer sin convicciones, indeciso o a la defensiva. Cualquiera de estas alternativas ocasiona conflictos y tensiones en sus relaciones.

10.- Es valeroso que los Seis levanten la voz, especialmente a una autoridad, al jefe, por ejemplo o a alguien cuya ayuda y buena voluntad necesitan. Para los Seis, es muy difícil exponerse a la crítica y al rechazo, pero a veces no tienen alternativa. Sin embargo, cuando si levante la voz, no se vaya al otro extremo tornándose beligerante o antagónico. A usted le cuesta mantener sus emociones en equilibrio, pero cuando lo hace es señal de verdadera madurez.

Esta información adicional puede ayudarte a identificar mejor tu Personalidad; trata principalmente sobre aspectos de los niveles medio y malsano.

LAS PASIONES CAPITALES DEL 6 - EL MIEDO
Tomado de un artículo del Terapeuta Gestáltico Alfonso Colodrón

Si nos dejáramos llevar por una idea superficial del miedo como pasión dominante de un tipo de personalidad, jamás podríamos yuxtaponer en este rasgo personajes tan opuestos como Don Quijote, Dostoyevsky, Hitler, Woody Allen, Gandhi o Krishnamurti. Pero he aquí precisamente la profundidad y sutileza del eneagrama, que no es un sistema de generalizaciones, sino una vía de conocimiento de sí y, por ello, un mapa dinámico de interpretación de la realidad, a veces aparentemente paradójico, pero de una enorme coherencia.

El miedo constituye, en el símbolo del eneagrama, uno de los ángulos básicos (ángulo inferior izquierdo) del triángulo formado por la "pereza" (ángulo superior -eneatipo 9-) y la vanidad (ángulo inferior izquierdo -eneatipo 3-. Es, por tanto, una de las tres piedras angulares de todo el edificio emocional, que explica con una claridad meridiana, comparándola con la visión freudiana de la neurosis como transformación de la ansiedad de la infancia. El miedo arrancaría originalmente de una carencia de ser y, por consiguiente, de una base para actuar, de atreverse a ser quien se es. Las personas caracterizadas por el miedo como pasión dominante tienen en común la desconfianza en sí mismas, que les lleva a la duda metódica y a la desconfianza del mundo y de la vida en general. Todo ello acarrea una actitud hipervigilante y alerta, un gran desarrollo de una mente sistematizadora y un cierto sentido de culpa, derivado de un exceso de introspección.

Es común que en la infancia no tuvieran un apoyo sólido emocional, por orfandad o ausencia psíquica de los padres, o que el ambiente familiar fuera incoherente, las pautas de conducta cambiantes o las reacciones de los mayores violentas o imprevisibles. En algunos casos, también la actitud superprotectora de una madre siempre preocupada pudo ser el factor dominante de la formación de un "seis", o la existencia de una madre víctima y culpabilizadora. Sin embargo, las reacciones pudieron, ya desde entonces, adoptar variantes muy contrapuestas: la sumisión a la autoridad de naturaleza adaptativa y afectuosa, la rebelión y la agresión como huida, y la rigidez prusiana intolerante ante cualquier tipo de ambigüedad.

La segunda actitud, por ejemplo, se da en personas que nadie calificaría de cobardes, porque su miedo profundo y nunca reconocido les lleva a lanzarse a un torrente sin pensar, a agredir a alguien más fuerte sin prever las consecuencias o a trabajar en profesiones de riesgo para mantener un alto estado de adrenalina que les aleje de su debilidad más oculta. Recuerdo ahora a un guardia de seguridad de este rasgo, que había vivido toda su vida asustando a los demás para huir de su propio susto. Confesaba que ningún compañero quería trabajar con él, porque cuando conducía el furgón blindado lo hacía siempre a 150 por carreteras de costa llenas de curvas. Con su 1,90 de altura, su constitución atlética y su mirada desafiante y dura mantenía a raya el peligro permanente que para él suponían los demás. Era un representante típico del Seis contrafóbico.

El subtipo "conservación" presentará un aspecto totalmente opuesto de afabilidad, confiabilidad y afecto. Incluso, a veces, de cierta fragilidad asustadiza, como los personajes representados por Woody Allen en casi todas sus películas; fragilidad protegida por el desarrollo de una gran capacidad de raciocinio, capaz de prever todas las posibles consecuencias de las diferentes opciones, aunque ello les lleve a cuestionarse continuamente, dudando de sí mismos, a diferir la acción y, a veces, a la parálisis ante la toma de decisiones.

El subtipo "social" necesita especialmente el grupo y las normas para sentirse bien. Sus aspectos positivos serían la lealtad, la amistad duradera y la solidaridad. Sus extremos le llevaría al perfeccionismo, la rigidez y el fanatismo para cumplir y hacer cumplir las normas. El nazismo, desde esta perspectiva, sería la patología social extrema de la búsqueda del orden perfecto, de la norma inamovible, de la protección ante la imprevisibilidad de los movimientos sociales, del padre omnipotente y controlador que lo decide todo.

Pero más allá de las diferencias, todos los seis tienen en común un gran deseo de ser aceptados, basado en un sentimiento de inseguridad; pero boicotean su necesidad con la desconfianza hacia los demás, porque no confían en sus propias percepciones. Para compensar, necesitan acopiar datos y analizarlos una y otra vez, escudriñar el rostro de los demás para percibir señales y mensajes ocultos. Esto les hace muy sensibles al engaño y a la falsedad. Podría decirse que tienen un especial olfato para detectar cuándo alguien les intenta dar gato por liebre. Suelen ser ordenados, correctos, justos y ecuánimes, puntuales y responsables. Tal vez por ello, algunos prefieran trabajos en los que las normas estén claramente establecidas, como el funcionariado, la policía, el ejército o la docencia, aunque los contrafóbicos preferirán probablemente crear su propio empleo o, al menos, no estar sometidos a jefes ni a autoridades.

Vivir a posteriori significaría no tener que arriesgarse, decidir sobre seguro, saber de antemano que la decisión es la correcta, corregir el tiro en caso contrario. Cuando le pregunté recientemente a un paciente que se reconocía en este rasgo qué le parecía la frase, respondió con una vacilación menor de la habitual en él: "Firmaría ahora mismo" e inmediatamente se justificaba diciendo: "Pero es que creo que todo el mundo la firmaría". Esa es precisamente la distorsión cognitiva de cada carácter: creer que el mundo es de una determinada forma para todos, que todos los demás piensan, sienten y actúan lo mismo que ellos. En este caso, no le cabía en la cabeza que, para un emocional Dos o un impulsivo e intenso Ocho, la vida sería un aburrimiento si todo se supiera de antemano.

Ahora entiendo esa ambigüedad del Seis entre la aceptación de la "autoridad" y la rebeldía desconfiada y, sobre todo, su necesidad de hacer de "abogado del diablo" de su propio proceso, de poner todo en cuestión una y otra vez hasta la saciedad.

En seres que han hecho un trabajo de autoobservación no contaminada y que han trascendido el miedo, puede producirse una iluminación precisamente a través de este cuestionamiento permanente, como ilustra el caso de Krishnamurti, tal vez uno de los Maestros espirituales más atípicos y aclamados de este siglo. Jiddu Krishnamurti renunció en 1929 a ser "el Instructor del Mundo", para lo que le preparaba desde los 13 años la Sociedad Teosófica, declarando que la verdad es "una tierra sin senderos", a la que es imposible aproximarse mediante ninguna religión, filosofía o secta tradicional. Su método de "Seis iluminado"; investigar juntos, mirar la realidad profundamente sin ideas preconcebidas, sumergirse en la realidad tal como es.

Otro gigante histórico que superó la timidez y el retraimiento de su infancia fue Gandhi, el apóstol de la no violencia, tal vez, una de las formas más sutiles del coraje. Sin embargo, su filosofía no se basó tanto en la indagación a través del conocimiento, como en el sentido del deber y una moral estricta y peculiar.

A las personas que se identifiquen con la pasión del miedo podría servirles vivir más el presente, sin imaginar desgracias futuras; mirar la realidad profundamente sin distorsionarla añadiendo el quinto pie que el gato no tiene; fomentar su lealtad y solidaridad confiando más en sí mismos como primer paso para poder empezar a confiar en los demás y, sobre todo, ABRAZAR EL VALOR de la FE, LA FE EN LA VIDA Y EN SÍ MISMOS, pues ésta les acoge en su regazo cuando pueden APRENDER A CONFIAR.






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